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domingo, 3 de mayo de 2009

La carne de “Las Flores” - Crónica

La plaza de mercado de “Las Flores” es uno de los rincones más populares de la ciudad, pues se encuentra ubicada en la localidad de Kennedy, sur-occidente de Bogotá, junto a la plaza de central de abastos más importante del país, Corabastos. Sin embargo, esta abastecedora de alimentos, actualmente, presenta problemas de higiene y salubridad.


Bajo la tibia mañana bogotana del sábado 2 de mayo, el equipo periodístico de Escenario Público se reunió, a las 9:00 A.M, cerca de la estación de Transmilenio de Banderas, dos kilómetros al occidente de Corabastos, y emprendió su viaje hacia el objetivo de investigación, la plaza de mercado de “Las Flores”.

A pesar del difícil acceso a esta zona de la ciudad, a causa de las grandes aglomeraciones de automotores y vendedores ambulantes, Escenario Público logró ingresar a la plaza. El equipo periodístico se dividió en dos partes con el fin de cubrir la totalidad del sector.

En medio de frases como: “¡Adelante patrón, ¿qué está buscando?!” o “¡Le tengo la papa, el tomate y la lechuga fresquita!”, se encuentra la zona de las carnes cuya imponencia se caracteriza no solo por el contraste de los colores rojo y “blanco”, o más bien blanco-café, sino por la mezcla, casi asfixiante, entre el olor de la carne, fresca y reposada, la sangre y los distintos olores que se desprenden de los locales de hortalizas, verduras y frutas adyacentes al sector cárnico.

A medida que nos internábamos en los largos pasillos de ésta sección de “Las Flores” saltaba a la vista la forma como los empleados de los distintos locales manipulaban la carne. El paisaje era abrumador y a la vez abominable: trozos de carne cargados en carretillas de plástico; fragmentos de costillas, para la venta, tiradas en canastas de plástico y lonas de madera al pie de las rejillas de aguas tratadas; cabezas de res manipuladas sobre el café y pegachento piso y mesones, cuyas débiles patas, corroídas por el oxido, parecían no aguantar más el peso de los lomos y piernas que allí eran despostados.

“¡Siga mi amor y mira la costillita lo buena que está… A mil pesitos nomás!” voceaba la mujer, de contextura gruesa, encargada de una de las carnicerías al mismo tiempo que rodeaban y se posaban, sobre el trozo de carne, zancudos y moscas, infaltables huéspedes de honor de las plazas de mercado.
Luego de media hora de observación, mi compañera y yo decidimos que era suficiente por aquel día, así que nos alejamos del lugar.

A las 9:45 A.M llegamos al punto de encuentro acordado, unas cuantas cuadras al occidente de la plaza. Quince minutos después llegó el segundo “escuadrón” de investigación, el camarógrafo y su asistente, pero con la gran diferencia de que llegaron sin una de las compañeras que lo integraba. Fue ahí cuando supimos que había problemas.
Parte de nuestro objetivo era adquirir imágenes audiovisuales sobre las condiciones de salubridad e higiene de la plaza, lo cual implica que debíamos acondicionar las cámaras de video para que no fueran descubiertas. Sin embargo, con el pretexto de que estaba mostrándole unas fotos familiares a su asistente, el camarógrafo, del segundo grupo investigativo, tuvo la fabulosa idea de sacar la cámara en medio de uno de los pasillos para poder captar mejor las imágenes. Inmediatamente la propietaria de un local adyacente se dio cuenta de la situación y comenzó a advertir a todos los comerciantes de la zona.

El camarógrafo y su asistente se dirigieron a una de las salidas de la plaza. Pero desafortunadamente, la compañera encargada de distraer a los vendedores, preguntando por precios y tipos de carnes, no se percató del acontecimiento y una de las comerciantes la identificó.
“¡Ella es una de las que estaba grabando…Los otros dos se fueron por esa puerta… Llamen a la administración!”, gritaba desesperada la vendedora. Luego de varias discusiones, la integrante de Escenario Público fue llevada a la oficina de la administración.

“Usted no puede grabar aquí, porque acá nos han robado mucho. Por eso es que los vendedores son tan paranoicos”, manifestó la secretaria del administrador, que al mismo tiempo le decía que se podía retirar porque el funcionario estaba muy ocupado y no podía atender la situación.

La zona de carnes ocupa, aproximadamente, la mitad de la plaza por lo que el número de locales de este tipo crea una especie de dispositivo de seguridad entre los dueños de las carnicerías, pues al parecer han sido víctimas de robos por medio de filmaciones que muestran los accesos y la seguridad implementada en “Las Flores”.

Luego de 30 minutos, aproximadamente, la compañera llegó al punto de encuentro, con un semblante de nerviosismo y agitación, nos comentó lo sucedido y emprendimos nuestro viaje de regreso.

Eran las 10:45 A.M y, durante su regreso, Escenario Público examinó las imágenes captadas por las cámaras y, definitivamente, puede dar cuenta de las graves deficiencias higiénicas y de salubridad que existen en esta popular abastecedora de alimentos, lo cual da pie para prevenir a los habituales compradores de esta plaza al momento de adquirir sus productos cárnicos.
Espere más detalles sobre la situación que se está presentando en "Las Flores".


Por: Fernando Barajas

jueves, 30 de abril de 2009

Entrevista con Darío Becerra, lngeniero Químico

Escenario Público: ¿Cuáles son las medidas de salubridad que deben tener los frigoríficos al momento de sacrificar al animal?
Darío Becerra: A la hora de la muerte depende de la forma del sacrificio, debido a que se puede realizar de diferentes maneras: por choques eléctricos o por golpes en la parte dorsal. El más conveniente es el de electrochoques porque el animal no sufre y no se estresa, cuando un animal se estresa, los músculos, que son los que se van a convertir en carne, se tensionan y la carne se pone muy dura; por ello, lo más recomendable es que sea de una forma rápida. Por otra parte, es importante que cuando los animales son trasladados de las fincas, lo hagan de una manera tranquila y apacible, para que no se estresen.
En cuanto a la planta física, debe cumplir con certificados como Las Buenas Prácticas de Manufactura, que es lo mínimo que se debe exigir, los operarios deben tener el vestuario adecuado (gorros, tapabocas), los utensilios deben estar totalmente desinfectados, limpios; en cuanto a las instalaciones se deben cumplir una serie de normas que se encuentran consagradas en el decreto 3075, como las canales que debe tener el piso, éstas deben ser fáciles de lavar y de desinfectar para que no se concentren focos de contaminación. También es importante la parte del lavado, pues hay industrias que utilizan agua re circulable, por el contrario, el agua debe ser totalmente limpia totalmente estéril.

Escenario Público:¿Qué condiciones de salud debe tener el animal al momento de llegar al matadero?
Darío Becerra: Debe estar libre de brucelosis, debe tener un certificado por parte del Invima o de la Secretaría de Salud, donde consta que el animal tiene todas las vacunas, está libre de brucelosis y está libre de enfermedades contagiosas.

Escenario Público:¿El animal debe pasara por un veterinario antes de ser sacrificado?
Darío Becerra: Hay empresas que lo exigen como el Frigorífico Guadalupe, para cerciorarse del estado de salud del animal y así, comprobar que no tiene ningún tipio de enfermedad.

Escenario Público:¿En qué condiciones se debe trasladar la carne después del sacrificio del animal?
Darío Becerra: Lo más importante es que no se pierda la cadena de frío, la carne se debe acondicionar a menos de 4° Centígrados y es indispensable que en todas las partes del proceso se mantenga esta temperatura, de romperse, se van a inhibir microorganismos patógenos que pueden ser perjudiciales.

Escenario Público:¿Qué condiciones deben tener los carros que transportan la carne?
Darío Becerra: Deben ser furgones en fibra de vidrio para aislar el calor y mantener el frío, debe contener un termo quin que no pase de los 4° centígrados y esté encendido durante el tiempo que la carne permanezca en el vehículo.

Escenario Público:¿La carne se debe refrigerar después de que sacrifican al animal?
Darío Becerra: Después del desposte, la carne pasa al cuarto frío que debe estar aislado con espuma gruesa y lámina de aluminio inoxidable que ayuda a conservar el frío, también todos los utensilios que se utilicen deben ser en acero inoxidable

Escenario Público:¿Qué condiciones debe tener la carne para que salga del frigorífico?
Darío Becerra: Antes de que un frigorífico distribuya la carne es importante que le haga análisis físico químicos y microbiológicos para que ésta esté inocua de cualquier bacteria y así, evitar riesgos biológicos a los consumidores de las carnicerías. Entre los análisis fisicoquímicos se puede analizar el ph, la acidez, que no haya un partimiento enzimático (las condiciones visuales de la carne). En los análisis microbiológicos se puede analizar la presencia de cherichacolin y salmonella.
Muchas veces las personas del común consideran que la carne con color rojizo claro es más saludable y de mejor calidad que la roja oscura, sin embargo, ambos colores son señales de su buen estado; mientras que si la carne se torna verde, casi negra, significa que tiene presencia de moho.
Escrito por: Natalia Pinilla y Fernando Barajas

viernes, 24 de abril de 2009

Documental: “Matadero de Santa Martha” – Crítica

Este documental refleja uno de los múltiples puntos del “talón de Aquiles” que, actualmente, tienen los mataderos en el mundo no solo a nivel de salubridad sino a nivel de infraestructura y ubicación zonal o territorial; pues en éste caso se puede observar el problema que los olores, emitidos por el establecimiento, están causando a los residentes del sector.

Sin embargo, si bien es cierto que el tratamiento de las aguas residuales en los mataderos es un punto neurálgico en el tema de la salubridad, también es cierto que existen otros aspectos que son de vital importancia en esta materia. Como por ejemplo: el estado de salud de los animales sacrificados, el tratamiento de la carne luego del sacrificio, la cadena de enfriamiento y el estado de las instalaciones físicas de planta.

Lamentablemente, el documental falla en estos aspectos. Pero se debe considerar que no son errores cometidos intencionadamente. Por el contrario, son faltas en las que regularmente se cae a causa de la prevención, desconfianza y temor que tienen los mataderos para revelar todos los procedimientos que realizan durante la producción de carne.

No obstante, ésto no debe ser impedimento para “escrudiñar” las intimidades de los establecimientos productores de carne, pues existen varias alternativas que pueden ser de gran ayuda para realizar un buen trabajo periodístico. Una posibilidad es obtener el respectivo permiso, para ingresar a las instalaciones, pero anunciando en éste que es para realizar un reportaje sobre la producción de carne; ó, si lo prefieren, conseguir un empleo en el establecimiento para tener un contacto más real y directo con el escenario.

Sin lugar a dudas, son “tips” un tanto arriesgados, pero en el mundo del periodismo, a veces, se deben tomar ciertos peligros para poder llegar al fondo del asunto.

Por otra parte, el documental presenta una realidad que, definitivamente, nos es ajena la situación de salubridad en los mataderos de Bogotá, ni mucho menos es distinta a la negligencia de las entidades que, se supone, deben ejercer y hacer cumplir los procedimientos de control en la producción de carnes.

En resumen, la propuesta del documental es buena en cuanto a la evidencia de la falta de control por parte de las entidades gubernamentales encargadas de controlar la salubridad e higiene en los procesos de producción. Sin embargo, hace falta evidenciar, a parte del tratamiento de las aguas negras, muchas otras falencias que tienen los mataderos.
  • Tema: Tratamiento de Aguas negras en los mataderos
  • Duración: 5:27 min.
  • Autor: Danny Martin Calvo
  • Año: Marzo 15 de 2007
Por: Fernando Barajas